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El calor reduce la que iba a ser una buena cosecha

El exceso de calor en mayo unido a la falta de agua durante la primavera ha reducido una cosecha de cereal de invierno que se esperaba buena aunque, según las previsiones de la Asociación de Comercio de Cereales y Oleaginosas (ACCOE), será ligeramente superior (+0,97%)  que la del año pasado, que apenas superó los 14 millones de toneladas. Al contrario de lo que sucedió en 2014, cuando la sequía hizo más daño a las zonas áridas y secas, esta vez han sido las regiones tradicionalmente más frescas y productivas las que se han visto más afectadas por la falta de agua, que reducirá considerablemente rendimientos. El agua caída a principios de junio ha llegado un poco tarde para recuperar las cebadas, aunque en algunas zonas esperan que los trigos en buenas tierras, que han aguantado mejor el calor, puedan recuperarse un poco. Estas lluvias, además, han paralizado la cosecha en muchas zonas que, ante el calor, habían comenzado ya la recolección.

La Asociación de Comercio de Cereales y Oleaginosas estima que la cosecha de cereal de invierno este año superará ligeramente, menos del 1%, la del año pasado y se situará en 14,9 millones de toneladas. Los datos de ACCOE son aún provisionales pero esperan que la cosecha de trigo blanco se reduzca un 7,3%, hasta los 5,2 millones de toneladas, mientras que la de trigo duro se prevé que aumente un 16,6%, superando las 920.000 toneladas. En cuanto a la cebada, se espera un incremento del 4,1% con más de 7 millones de toneladas. También la avena incrementa, un 10%, hasta superar las 739.000 toneladas.

El invierno, que fue bueno en muchas zonas productoras, se vio truncado por la llegada de una primavera muy seca que registró altísimas temperaturas en mayo, provocando asurado en muchos campos de los agricultores socios del Grupo AN, si bien es cierto que en el momento de empezar a cosechar, algunas cooperativas han revisado al alza sus previsiones porque han visto que la cosecha no está saliendo tan mal como lo esperado. Además, el agua que ha paralizado la recolección aún puede recuperar un poco algunos trigos en zonas más frescas y buenas tierras, que aguantan mejor.

CASTILLA-LA MANCHA

Juan Carlos Bermejo, gerente de la cooperativa Alcamancha, señala que en la zona de Ciudad Real ya se ha cosechado el 80% de la cebada y “ha habido una sorpresa positiva, porque está saliendo mejor de lo esperado después de la sequía y el difícil mes de mayo. Están saliendo rendimientos de entre 2,3 y 2,4 t/ha, con una producción un 10% superior a lo que se obtuvo en la misma zona la pasada campaña. Además del incremento del 10%, también hay que decir que los pesos específicos están saliendo buenos, por lo que la calidad salvará esta campaña de cebada”, explica Bermejo.

Los trigos, sin embargo, “están mal. Calculo pérdidas de entre el 20 y el 25% con respecto a la campaña pasada, que fue media baja. La proteína de lo que se ha cosechado está saliendo bien, los pesos específicos no”, señala.

En la zona de Cuenca y Guadalajara la cosecha es más tardía. “Llevamos un 10 ó 15% de cebada, así que aún queda mucho por delante. De momento, la producción presenta unas mermas del 30% con respecto a una campaña media, algo que puede deberse al descenso de superficie dedicada a la cebada, pues los rendimientos están saliendo similares a los del año pasado. Por su parte, a los trigos en esta zona todavía les quedan unos días para ser cosechados, aunque prevemos que seguirán una tendencia similar a los de Ciudad Real y vendrán peor que la cebada. La lluvia que ha caído estos días, unos 30 litros, puede beneficiar a la finalización de algunos trigos en las zonas más altas, pero la mayor parte del daño se considera ya irreversible”, explica Juan Carlos Bermejo.

Manuel Borja, gerente de la cooperativa Galán de Membrilla, en Ciudad Real, explica que “a 12 de junio la cosecha está prácticamente terminada. La cooperativa ha recogido un 15% que el año pasado, que puede deberse también a la incorporación de nuevos socios, por lo que podría hablarse de un aumento en producción del 10% con respecto al ejercicio de 2014, que fue malo”. Añade que se puede valorar la cosecha como “normal”. “Venía una cosecha espectacular pero el calor y la falta de agua han provocado mermas de entre un 20 y un 25%. Antes de la primavera venía una cosecha tan buena que habríamos tenido problemas de almacenamiento, pero como digo, el calor la ha dejado en normal. En cuanto a peso específico, salvo alguna partida puntual, han sido buenos, con medias de 63, sacando mejores pesos específicos las variedades Meseta y Nured, mientras que la Hispanic ha salido algo peor”, comenta.

El director de cereales de COAGRAL, Salvador Aguado, explica que la sequía ha hecho mucho daño en Guadalajara: “Se han empezado a cosechar las cebadas tempranas, que están saliendo bien de kilos pero con pesos específicos muy bajos, es decir, la calidad no es buena. Por otra parte, es demasiado pronto para valorar porque apenas se ha empezado a cosechar. A los trigos todavía les falta un poco. En algunas zonas se espera que el agua caída estos últimos días recupere algunos campos, pero esto irá por zonas y las perspectivas tampoco son buenas en trigo, dado que vienen muy tocados por la falta de agua”, dice.

CASTILLA Y LEÓN

Los campos de Briviesca, en La Bureba (Burgos), se han visto muy afectados por la falta de agua. Jesús Lumbreras, gerente de la cooperativa Agro Bureba, señala que “aunque hasta finales de junio no se empezará a cosechar, se esperan mermas del 30 o del 40% con respecto a un año normal. Los rendimientos, tanto en trigo como en cebada, se reducirán a 4.000 Kg/ha, cuando normalmente nos situamos entre 7.000 y 8.000 Kg/ha. Hay incluso parcelas con rendimientos de 2.500 – 3.000 Kg/ha. La sequía ha hecho mucho daño, por lo que es difícil que el agua recupere nada. Tal vez alguna parcela en las zonas más frescas, pero es francamente difícil revertir el daño que la falta de agua ha hecho. Se puede hablar, por tanto, de mala cosecha. Se han dado partes de sequía, que no es lo habitual por aquí, es decir, hay parcelas que presentaban más del 30% de pérdidas”, comenta.

Miguel Alonso, gerente de la cooperativa Bureba Ebro, en Briviesca, coincide con Lumbreras en que “la cosecha aquí va a ir muy mal. La primera semana de junio, después de tanto tiempo sin agua, se estimaban pérdidas del 50%. El agua caída esta segunda semana de junio puede reducir la merma al 40%, pero ya hay daños irreparables. De rendimientos de entre 6.000 – 7.000 Kg/ha que solemos tener vamos a descender a menos de 3.000 Kg/ha… entre 2.000 y 3.000 kg/ha, así que muy mal”, señala Alonso. Explica que “había fincas con tierras muy flojas ya sentenciadas, con pérdidas irrecuperables, a las que el agua de estos días no les va a hacer nada. Sin embargo, las tierras más fuertes, con siembras más tardías, han aguantado mejor la falta de agua y las altas temperaturas, por lo que pensamos que el agua de estos últimos días puede recuperarlos un poco, porque hasta principio de julio no empezaremos a cosechar”, añade. 

En el Condado de Treviño, Burgos, la cooperativa Ventas de Armentia no tiene mejores noticias que los vecinos de la Bureba. “El golpe de calor que sufrió el cereal durante el mes de mayo, además de la falta de precipitaciones, ha provocado importantes mermas”, comenta Benito Ocio, gerente de la cooperativa. Estima pérdidas del 30% en cebada Pewter, que era la más tardía y a la que el golpe de calor le pilló en el momento de llenado del grano. “En las cebadas más tempranas, que suponen junto a alguna híbrida un 30% de la superficie de la cooperativa, el daño por el calor ha sido menor porque les pilló más tarde y estaban más hechas cuando llegaron las altas temperaturas”, explica Ocio.

En lo que se refiere a los trigos en Ventas de Armentia, el gerente de la cooperativa destaca la diferencia entre las tierras de la zona: “La tierra por aquí es muy desigual. Hay parcelas muy afectadas, con pérdidas de entre el 30 y el 40% y otras, las fincas más frescas, que se han mantenido verdes y que incluso pueden recuperar algo con la lluvia caída esta segunda semana de junio. Las colzas y las avenas también han sufrido mucho por el calor, tienen muy mala pinta. Algunos agricultores nos han dicho que algunas avenas están sin grano”, comenta.

En La Puebla de Arganzón (Burgos), Txema Ocio, encargado de almacén de la cooperativa San Formerio de la Sierra, bromea con que las lluvias de junio “van a ser el agua de mayo”. “Hasta finales de junio no empezaremos a cosechar, así que esperamos que estas lluvias recupere un poco las cebadas tardías y el trigo. Sin embargo, a las cebadas más tempranas el agua ya no les hace nada, o solamente daño. Es pronto para hablar de cifras de reducción, pero algunos socios han dado parte al seguro por sequía, con más del 30% de pérdidas, así que sí puede hablarse de reducción importante”, explica Txema Ocio.

Felipe Alameda, presidente de la Sociedad Cooperativa Limitada del Duero, en Aranda del Duero (Burgos), dice que “no hemos empezado a cosechar porque esta segunda semana de junio han caído más de 100 litros de agua y no se puede entrar en el campo. Las cebadas tempranas están muy mal, muy secas, y no creo que el agua les haga nada aparte de daño, porque con la humedad nace hierba por debajo, con el consecuente problema de malas hierbas, además de que la humedad baja el peso específico del grano. Aunque pensábamos empezar a cosechar hacia el 20 de junio, con el agua caída no creo que empecemos hasta la segunda semana de julio”, explica Alameda.

Señala también que estas lluvias pueden favorecer cierta recuperación de lo más tardío, sembrado en zonas más frescas: “Aunque se creía que el grano estaba vacío debido al exceso de calor, después del agua puede que llenen un poco. Yo no contaba con lo tardío pero creo que estas lluvias le han venido francamente bien, tanto a lo más tardío, tanto en cebada como en trigo, y también al girasol. Además, aunque no hace mucho sol, la temperatura por aquí es favorable, lo que también le vendrá bien al cultivo”, añade.

En León, Juanjo Chamorro, gerente de la cooperativa Ceres Leonesa, en Valencia de Don Juan, opina que la lluvia ha llegado demasiado tarde. “La cosecha, aunque se adelantará unos días, empezará a finales de junio. No ha llovido nada, ni una gota, durante el mes de mayo, en el momento de llenado del grano, por lo que se estima obtener rendimientos por debajo de los 2.000 Kg/ha. Las pérdidas de producción estimadas están entre el 25 y el 30% con respecto a un año normal”, dice Chamorro.

Por su parte, el presidente de la cooperativa UCOGAL en Cabreros del Río (León), Matías Llorente, comenta que “en los secanos hemos tenido muchos problemas con las cebadas tardías, pues la falta de agua y el exceso de calor han provocado mermas en producción que estimamos serán del 30%. En las cebadas tempranas, por el contrario, el llenado de grano se produjo bien, no les pilló el exceso de calor y se puede decir que están bien”, señala Llorente. En lo que se refiere al trigo en el secano, “la primera semana de junio se registraron temperaturas superiores a los 30ºC, provocando asurado, pero esta segunda semana del mes han caído más de 40 litros de agua y las temperaturas se han suavizado, rondando los 20ºC, por lo que pensamos que pueden recuperarse algo. Aunque habrá pérdidas en la producción de trigo, esperamos que el agua y la bajada de temperaturas los recuperen un poco”, añade el presidente de UCOGAL. Señala, además, que los peor parados han sido los forrajes: “Algunos agricultores ya han comentado que no ha salido nada del primer corte de alfalfa”.

En lo que se refiere a los cultivos –mayoritariamente trigo- que la cooperativa de Cabreros del Río tiene en regadío, Matías Llorente destaca que “los campos están muy bien. Hemos tratado dos veces contra la roya amarilla y también contra la septoria y el tronchaespiga, al que hemos conocido este año, pero el trigo en regadío está muy bien. En términos generales, y debido al calor a mediados de mayo y la primera semana de junio, tendremos una cosecha normal”, concluye.

En Salamanca, José Antonio Sánchez (Choco), comercial de cereales de la cooperativa Tierra Charra, explica que “se han empezado a cosechar las cebadas tempranas, aunque se ha hecho muy poco porque empezó a llover y se tuvieron que parar las máquinas. Las cebadas tempranas sufrieron menos por el calor y la falta de agua y están viniendo bastante bien, en torno a 2.500 – 3.000 Kg/ha de rendimientos cuando las medias aquí se sitúan en 2.700 Kg/ha. Los pesos específicos están entre 60 y 62”, explica, aunque advierte que los rendimientos han sido muy desiguales según parcelas: “hay parcelas que apenas superan los 1.000 Kg/ha y otras que pasan los 3.000 Kg/ha. En cebadas tempranas podemos hablar de buena cosecha”, señala.

Por su parte, “las cebadas más tardías, que aún no se han empezado a cosechar, vendrán peor porque se vieron más afectadas por el golpe de calor en el momento del llenado del grano. A los trigos aún les quedan unos 15 días y son una sorpresa total. El agua de estos días puede recuperar parte de lo dañado por la sequía, pero la verdad es que es una incógnita”, comenta. “A las colzas también les falta un poco, pero vienen con buen aspecto. Cabe señalar que el agua caída estos días les vendrá muy bien a los girasoles, así que no hay mal que por bien no venga”, concluye.

En Valladolid no están tan contentos como en Salamanca. Mónica Martínez, gerente de la cooperativa Coproga, en Medina de Rioseco, se lamenta porque “va a ser una campaña nefasta. Muchas cebadas y trigos se han cortado en verde para forrajes porque venían mal granados. Estimo pérdidas en la cosecha de entre el 40% y el 50%. Hasta los forrajes que hemos cogido presentan unas mermas de casi el 80%, es decir, no hemos cogido ni una cuarta parte de lo que cogimos el año pasado. Por poner un ejemplo, de una finca de la que el año pasado recogimos 8 camiones de forraje esta campaña hemos cogido 2. Aquí el invierno fue muy seco y el calor de mayo, sumado a la falta de agua de primavera, ha terminado de rematar una cosecha que venía muy justa. Esperemos que el agua caída esta segunda semana de junio, en la que han caído entre 70 y 80 litros, le vaya bien al girasol”, comenta.

Pedro Sanz, gerente de la cooperativa SOCOTEM, en Villada (Palencia) dice que en cebadas “se espera una cosecha media-baja y de mala calidad, con pesos específicos muy bajos. El agua que ha caído la segunda semana de junio no ha sido suficiente para recuperar la cebada, que estaba ya muy seca. Las lluvias, también, han provocado retrasos en la cosecha, que a 15 de junio todavía no había empezado. Comenzaremos en cuanto pare de llover. En cuanto al trigo, se espera una mala cosecha. La mayoría de trigos estaban ya muy adelantados y el agua caída no los ha recuperado porque se habían quedado ya muy secos. Además de la sequía en los meses de abril y mayo y el exceso de calor, hay que añadir los múltiples problemas con enfermedades fúngicas, como la roya amarilla, para la que se trata desde hace dos años”, explica Sanz.

NAVARRA

En el norte de la Comunidad Foral, José Mari Orbaiz, presidente de la cooperativa de Urroz, comenta que “es un poco pronto para hacer una valoración porque apenas se había empezado a cosechar las cebadas, la segunda semana de junio, cuando comenzó a llover, paralizando la cosecha al caer 95 litros. Las previsiones son, no obstante, pésimas. Las cebadas que se han empezado a cosechar, hay que destacar que se empieza por las tierras más flojas, han salido con pesos específicos muy bajos, entre 58 y 61, por lo que se espera que la calidad no sea muy buena. Es demasiado pronto y hasta que no se coseche más terreno  y se empiece con los trigos no se puede valorar un porcentaje de pérdida, aunque podría situarse, con los datos que tenemos ahora, entre el 30 y el 40%.”

La cooperativa de Urroz es muy variada en cuanto a zonas y tierras, como señala Orbaiz: “Hay algunas más profundas, con más fondo, que habrán aguantado mejor la falta de agua. Sin embargo, hay tierras más débiles donde los trigos se ven más tocados. Es demasiado pronto para valorar porque aún no se ha empezado y se espera que los 95 litros caídos estos días recuperen algunas cosechas, sobre todo las de los pueblos orientados al norte que tienen tierras con más fondo que han podido aguantar mejor la falta de agua. No obstante, los pueblo con orientación sur han sufrido mucho más la sequía, se observa en la presencia de los trigos, que tienen peor aspecto que los del norte, además de que hay cabezas que han perdido tres pisos de grano… “, concluye el presidente de la cooperativa de Urroz, reiterando que es pronto para hacer valoraciones definitivas.

En Sesma, el gerente de la cooperativa Los Remedios, Javier Macua, dice que “se empezó cogiendo algo de cebada aunque empezó a llover y se paralizaron las máquinas. La cebada recogida ha salido mejor de lo esperado después de la sequía primaveral y las altas temperaturas, pero también hay que decir que se ha empezado cogiendo lo mejor, lo más limpio, y se ha visto que había menos daño del esperado. No obstante, falta coger lo peor. En trigos también es pronto para valorar, porque aunque hemos empezado con algún trigo el agua ha parado la recolección. No se espera que esta agua pueda recuperarlos y, aunque de momento la valoración de la cosecha con lo poco cogido es más positiva de lo esperado, la falta de agua ha hecho mucho daño y se espera una cosecha inferior a la normal. De momento, es difícil valorar”, concluye.

En Lerín coinciden con Macua. José Luis Colas, gerente de la cooperativa agrícola El Saso, destaca que “la sensación inicial, aunque se ha cosechado muy poco porque se ha tenido que parar con las lluvias, es que está saliendo mejor que las previsiones hechas después de los calores de mayo y la falta de agua. Están mejorando las perspectivas tanto en kilos como en calidades. A las cebadas, que están hechas, el agua no les hace más que daño, porque provoca que salgan malas hierbas, problemas de humedades y de reblandecimiento de tierras que dificultan labores de las máquinas, etc. A los trigos más tardíos aún les puede venir bien, pues como dicen los más veteranos, el trigo hasta el último día aprovecha el agua. Esperemos que esta leve mejora de las malas previsiones anteriores se mantenga durante la campaña.”

A mediados de junio se llevaba muy poco cosechado en Lumbier, como comenta el gerente de la cooperativa cerealista Sierra de Leire, José Ramón Labairu: “Las lluvias obligaron a parar la cosecha. Se han recogido entre 200.000 y 250.000 kilos de cebada. Se puede hacer distinción entre las cebadas de las tierras que aquí llamamos ‘delgadas’, tierras con menos fondo y menor calidad, donde se ve bastante merma en la cosecha de cebada. Sin embargo, las buenas tierras, las que tienen más fondo, han aguantado mejor la sequía  de primavera y los agricultores están contentos, pues había mucho miedo tras la falta de agua.” En cuanto al trigo, señala que todavía es pronto para hacer una valoración: “El agua caída estos días puede ayudar a aquellos trigos en buenas tierras, más hacia el norte de Lumbier, tirando hacia la montaña. Estos trigos estaban más verdes y pensamos que pueden recuperar un poco gracias al agua, aunque hasta que no se empiece a cosechar es una incógnita. Por el contrario, los trigos más cercanos a Lumbier, más al sur, donde el cultivo estaba ya más avanzado, el agua ya no le va a hacer nada y hay bastante miedo de las mermas que la falta de agua puedan provocar. Como digo, es temprano para hacer valoraciones”, finaliza.

En la Zona Media, la cooperativa Valdevilloco de Miranda de Arga también vio paralizada la cosecha por el agua. Toño Ibáñez, gerente de la cooperativa, explica que “llevamos cosechado más de un millón de kilos de cebada y tuvimos una sorpresa agradable cuando empezamos porque esperábamos peores resultados ante la falta de agua de primavera y el exceso de calor en mayo. El peso específico medio que está saliendo supera los 67, así que la calidad está saliendo muy buena y también están saliendo kilos. Es pronto para hacer una valoración completa, porque falta mucha cosecha, pero de momento estamos contentos porque a pesar de las previsiones en mayo, la cosecha este año parece que va a ser, finalmente, buena. El guisante proteico también está saliendo muy bien, con rendimientos de 2.750 Kg/ha. En cuanto al trigo, todavía hay que esperar y confiemos en que el agua que está cayendo recupere algunos trigos”, comenta.

Raquel Sesma, gerente de las cooperativas de Fustiñana, Cabanillas y Arguedas, destaca que las mermas en cebada serán mayores en Fustiñana y Cabanillas que en Arguedas. “Hay partidas de todo, con muchas diferencias entre pesos específicos, algunos muy bajos y otros normales. Tampoco se puede hablar de que sean partidas muy significativas las que vienen más bajas de peso específico. En cuanto al trigo, vendrá con hierba. Recuperarse con el agua no sé, pero vendrá con mucha hierba seguro. De la buena cosecha que se esperaba, ha ido cosechando el calor y ahora esperamos una cosecha normal”, explica Sesma.

Javier Izquierdo, gerente de la cooperativa Asociación de Labradores de Tudela, señala que también tuvieron que parar la cosecha por las lluvias y que es pronto para hacer valoraciones: “Ahora el agua por aquí viene mal, porque provocará problemas de humedades y malas hierbas. Es demasiado pronto para hablar de cifras porque todavía no hemos empezado a cosechar y no sabemos rendimientos. Pero por aquí estaba todo hecho cuando ha empezado a caer el agua y poco se va a recuperar. Se han dado ya partes de sequía de algunos socios, es decir, socios que tenían más del 30% de pérdidas. Hay que esperar”, comenta.

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